Guía de compra de TPV

TPV o datáfono - diferencias entre TPV, datáfono, TPV bancario y TPV virtual

Qué diferencia hay entre un TPV de hostelería, un datáfono, un TPV bancario y un TPV virtual. Qué hace cada uno, si te basta con el datáfono del banco y cuándo necesitas un TPV en tu bar o restaurante.

Por el equipo de YoTPVPublicado el 19 de enero de 202610 min de lectura

En España la palabra "TPV" se usa para dos cosas muy distintas, y eso confunde a casi todo el que abre un bar. El banco te ofrece "un TPV" y te enseña un aparato para pasar tarjetas. Un proveedor de software te ofrece "un TPV" y te enseña un programa de comandas en una tablet. ¿Es lo mismo? ¿Necesitas los dos?

La respuesta corta: el aparato del banco es un datáfono (el banco lo llama "TPV bancario" o "TPV físico") y solo cobra. El programa es un TPV de hostelería y gestiona toda la venta. En casi cualquier bar o restaurante se usan los dos, y cada uno hace su parte.

TPV, datáfono, TPV bancario y TPV virtual: qué es cada cosa

TPV significa terminal punto de venta, y el nombre se ha quedado pegado tanto al programa como al aparato de cobro. Hay cuatro cosas que se llaman parecido:

Nombre Qué es Quién te lo da Qué hace
TPV (software) Programa de punto de venta, en móvil, tablet u ordenador Un proveedor de software Comandas, cocina, cuenta, IVA, ticket, cierre de caja, informes
Datáfono Aparato para pagar con tarjeta Tu banco o una empresa de pagos Cobra la tarjeta y lleva el dinero a tu cuenta
TPV bancario o TPV físico Otro nombre del datáfono Tu banco Lo mismo que el datáfono
TPV virtual Pasarela de pago por internet Tu banco o una empresa de pagos Cobra con tarjeta en una web o por un enlace de pago

Así que cuando tu banco te habla del "TPV", casi siempre se refiere al datáfono. Y cuando un artículo sobre hostelería habla del "TPV", se refiere al programa.

Hay una quinta variante que se está extendiendo: el móvil como datáfono. Algunas empresas de pagos y algunos bancos permiten cobrar acercando la tarjeta al propio móvil, sin aparato. Sigue siendo un datáfono, aunque no lo veas: cobra, pero no gestiona la venta.

Qué hace un datáfono

El trabajo del datáfono es cobrar la tarjeta y llevar el dinero a tu cuenta. Los de los bancos y los de empresas como SumUp, Square, Stripe o Adyen hacen esto mismo.

Lo habitual:

  • Tecleas el importe.
  • El cliente pasa, inserta o acerca la tarjeta (o el móvil).
  • Sale el comprobante de pago, en papel o en pantalla.
  • Al día siguiente (o en unos días) el dinero llega a tu cuenta, menos la comisión.

Las empresas de pagos más orientadas a pequeños negocios añaden una app sencilla: una lista de productos, un resumen de ventas del día y poco más. Pero lo que venden es "cobra con tarjeta y recibe el dinero".

Lo que cuesta un datáfono

  • Comisión por cada pago, la llamada tasa de descuento. Con el banco se negocia y depende de tu volumen y de las tarjetas que te paguen; con las empresas de pagos para pequeños negocios suele ser una tarifa fija por pago, a menudo en torno al 1-2%.
  • Alquiler o compra del aparato. Los bancos suelen cobrar un alquiler mensual; las empresas de pagos suelen venderte el aparato y no cobrar cuota.
  • Mínimos y permanencias. Algunos contratos bancarios cobran un mínimo si facturas poco o te atan a un plazo. Léelo antes de firmar; lo contamos en contratos de TPV.

Qué hace un TPV de hostelería

Un TPV gestiona la venta entera. Registrar el cobro es solo una parte:

  • Lo que se vende, línea a línea. No "46,50 € con tarjeta", sino "dos cañas, unas bravas, una ración de croquetas y dos cafés".
  • Modificadores. "Sin cebolla", "al punto", "con hielo", "sin gluten".
  • Envío a cocina y barra. Cada producto llega a su partida, por impresora o por pantalla.
  • Plano de sala. Qué mesas están libres, ocupadas o esperando la cuenta.
  • Varios camareros. Cada uno con su PIN, para saber quién hizo cada cosa.
  • Dividir la cuenta. "Esto lo pago yo y esto mi amiga."
  • El ticket con su IVA. La factura simplificada, con el IVA desglosado (normalmente el 10% en hostelería).
  • VeriFactu. El registro de facturación de cada ticket que exige la normativa en territorio común.
  • Cierre de caja. Efectivo y tarjeta juntos, con el arqueo del cajón.
  • Informes. Ventas por hora, por producto, por familia y por forma de pago.

Lo explicamos con un servicio real en ¿qué es un TPV de hostelería y cómo funciona?.

Lo que el datáfono no hace (y en hostelería importa)

Cuatro cosas que un datáfono no resuelve aunque tenga una app:

  1. No toma comandas ni las manda a cocina. El camarero sigue apuntando en una libreta y cantando la comanda.
  2. No cuadra el efectivo. El datáfono solo sabe lo que se ha pagado con tarjeta. Si la mitad de tus ventas son en efectivo, el cierre de caja se hace a mano.
  3. Su comprobante no es tu ticket. El papel que saca el datáfono justifica el pago, no la venta. La factura simplificada, con tu NIF, el detalle y el IVA, la tienes que emitir aparte.
  4. No cumple VeriFactu por ti. Si emites los tickets con un programa, ese programa tiene que generar los registros de facturación. El datáfono no lo hace. Lo contamos en la normativa del TPV.

¿Me basta con el datáfono?

Por orden de seguridad:

Te basta con el datáfono si...

  • Vendes solo, en un mercadillo o una feria. Diez o treinta productos, unas decenas de ventas al día, todo sencillo ("una bolsa de café, 12 €"). Un datáfono y una libreta te bastan.
  • Facturas servicios. Si eres autónomo y cobras por factura, necesitas un programa de facturación y una forma de cobrar, no un TPV.
  • Tienes un negocio muy pequeño o esporádico. Unas pocas ventas a la semana. El TPV te dará más trabajo del que te quita.
  • Montas algo puntual con muy pocos productos. Una caseta de vinos con ocho referencias en unas fiestas, un puesto de churros el fin de semana.

Necesitas un TPV además del datáfono si...

  • Tienes cocina. Restaurantes, cafeterías con comida, bares de tapas. La cocina necesita comandas claras con sus modificadores, y el datáfono no habla con la cocina.
  • Trabajas con mesas. En cuanto hay una terraza o un comedor, necesitas saber qué ha pedido cada mesa y qué le falta por pagar.
  • Tienes más de una persona cobrando. Con dos camareros ya necesitas saber quién cobró qué, quién anuló qué y cómo cuadra cada turno.
  • Cobras mucho en efectivo y en tarjeta. El cierre tiene que juntar las dos cosas. El datáfono solo ve la mitad.
  • Emites tickets con un programa. Entonces necesitas un programa que cumpla VeriFactu (o TicketBAI en el País Vasco).
  • Vendes por más canales. Barra, mesas, para llevar: todo tiene que acabar en el mismo cierre.

Zona gris

  • Cafetería de barra con 15-20 productos. Un datáfono con lista de productos puede funcionar. Un TPV sencillo funciona mejor y no cuesta mucho más. Lo que decide: si quieres saber a qué hora vendes cada cosa y que el cierre cuadre solo.
  • Bar de copas con 30 referencias y sin cocina. El datáfono puede apañarse. Un TPV añade cuentas abiertas por mesa, dividir la cuenta y saber qué vende cada camarero. El punto de corte: dos camareros detrás de la barra a la vez.
  • Chiringuito de temporada. Si tiene cocina y terraza, necesitas TPV. Busca uno que puedas pausar fuera de temporada.

TPV integrado con el datáfono o no integrado

Hay dos formas de que convivan:

  • Integrado. El TPV manda el importe al datáfono, el cliente paga y el TPV recibe la confirmación. No se teclea el importe dos veces. A cambio, normalmente te ata a la empresa de pagos que trabaja con ese TPV, y si cambias de banco puede que tengas que cambiar de datáfono.
  • No integrado. El camarero teclea el importe en el datáfono del banco, el cliente paga y el camarero marca en el TPV que esa cuenta se ha pagado con tarjeta. Es un paso más, pero puedes quedarte con tu banco y negociar la comisión que quieras.

YoTPV trabaja de la segunda forma: no tiene datáfono integrado. Cobras con el datáfono de tu banco y registras el cobro en YoTPV, así que el cierre de caja junta el efectivo y la tarjeta, y la relación con el banco sigue siendo tuya. Además, como los datos de la tarjeta nunca pasan por el TPV, el cumplimiento de seguridad de pagos (PCI DSS) lo cubre el banco con su datáfono; lo explicamos en la seguridad del TPV.

Lo que cuesta cada opción

Un ejemplo orientativo para un bar que vende 15.000 € al mes, de los que 10.000 € se cobran con tarjeta. Las comisiones dependen de tu banco y de tu negociación; usa tus propias cifras.

Opción Software Comisión de tarjeta (orientativa) Total aproximado al mes
Solo datáfono de empresa de pagos (1,5%) 0 € 150 € 150 €
Solo datáfono del banco (0,6% + alquiler) 0 € 60 € + 10 € de alquiler 70 €
TPV de hostelería + datáfono del banco 30-100 € 60 € + 10 € de alquiler 100-170 €

Dos cosas que la tabla no recoge:

  • Con solo el datáfono, el tiempo de cuadrar la caja a mano, apuntar las comandas y emitir los tickets lo pones tú.
  • La comisión de tarjeta es la parte que más se puede negociar. Un TPV no integrado te deja negociarla con cualquier banco.

Para negocios con más movimiento, la cuenta se inclina claramente hacia tener TPV, tanto por las funciones como por el control del efectivo. Lo que cuesta YoTPV lo tienes en precios, y el detalle de cada línea de gasto en cuánto cuesta un TPV para restaurantes.

Lo que no pierdes al pasar a un TPV

Un miedo habitual: que el TPV haga más lento el cobro. En la práctica, un buen TPV de hostelería es igual de rápido o más que teclear en el datáfono, porque la cuenta ya está hecha: solo eliges la forma de pago.

Tampoco pierdes a tu banco. Con un TPV no integrado sigues con el datáfono que ya tienes.

Cuándo pasar del datáfono a un TPV

Si empezaste solo con el datáfono y el negocio crece, estas son las señales:

  1. No sabes contestar "qué se vendió más la semana pasada". Los informes del datáfono se te han quedado cortos.
  2. El cierre de caja no cuadra o te lleva mucho tiempo. Efectivo, datáfono y ventas no coinciden.
  3. Has contratado a tu primer camarero. Saber quién hizo cada cosa empieza a importar.
  4. Las comandas en papel fallan. Platos que no llegan, mesas cruzadas, cocina desbordada.
  5. Tu gestor te pide los tickets con su IVA y te cuesta dárselos. O te preocupa cumplir VeriFactu.

Si te reconoces en dos de estas, el datáfono solo ya no te basta.

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Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un TPV y un datáfono?
El datáfono es el aparato que cobra la tarjeta y lleva el dinero a tu cuenta; te lo da el banco o una empresa de pagos. El TPV es el programa con el que gestionas la venta: tomas la comanda, la mandas a cocina, sacas la cuenta con su IVA, registras cómo se ha pagado y haces el cierre de caja. El datáfono cobra; el TPV gestiona. En un bar se usan los dos.
¿Qué es un TPV bancario?
Es el nombre que dan los bancos al datáfono: el terminal físico donde el cliente pasa o acerca la tarjeta. Se contrata con el banco, que cobra una comisión por cada pago y a menudo un alquiler mensual. No toma comandas ni emite el ticket de venta; solo cobra.
¿Me basta con el datáfono del banco para mi bar?
Solo si vendes muy poco y lo atiendes tú solo. El datáfono no toma comandas, no manda nada a cocina, no divide cuentas, no hace el cierre de caja con el efectivo y su comprobante de pago no es el ticket de venta (la factura simplificada). En cuanto tienes un camarero, una cocina o más de unas pocas ventas al día, necesitas un TPV además del datáfono.

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